Hago mil borrones y una cuenta.
Y vuelvo a empezar, aunque no quiera.
Y vuelvo a olvidarme, aunque ya me haya olvidado tantas veces de la misma historia,
una y otra vez.
Y otra vez.
Siempre que usé la lógica me equivoqué.
Cuando dejé de pensar para sentir fue que por fin entendí
que las claves de sol no están en el sol, sino en un sistema sideral.
que las claves de sol no están en el sol, sino en un sistema musical.
Quizás sea matemático.
Quizás ese riesgo desatinado tiene más miedos que certezas
(como corresponde),
pero menos ganas de las que necesita.
Ayer fue otro día.
Suelo pensar en la puesta de sol como un acontecimiento importante.
Miro unos ojos cansados de esperar.
lunes, 6 de noviembre de 2017
Poema III
Hay tantas cosas por hacer,
pero hechas dan asco.
A veces (ahora)
ni siquiera somos varón y mujer
ni sano y enfermo
ni triste y feliz.
Entonces,
¿qué sentir?
Tocar el alma y ser dueña de absolutamente todo.
Tocar el alma y ser dueña de absolutamente nada.
pero hechas dan asco.
A veces (ahora)
ni siquiera somos varón y mujer
ni sano y enfermo
ni triste y feliz.
Entonces,
¿qué sentir?
Tocar el alma y ser dueña de absolutamente todo.
Tocar el alma y ser dueña de absolutamente nada.
El artista
La sobrecarga es tal que, a veces, un poco de alcohol mitiga la explosión. Hay veces
que los colores del lienzo se mezclan con tiza para darles más vida. Somos locos,
enfermos, misteriosos y jodidos. De traje o de kimono, al autor es trascendental. Él
no existe si no crea; el acto creativo es tan imprescindible como respirar: marcar una
contradicción, morir por una desquiciada idea, dejar una huella en este mundo lleno
de vulgaridades, no ajustarse a ninguna clase, no mendigar aceptación ni perdón. Él
ve cómo nace desde lo recóndito del alma, y siente cómo recorre por las venas una
gran obra maestra.
que los colores del lienzo se mezclan con tiza para darles más vida. Somos locos,
enfermos, misteriosos y jodidos. De traje o de kimono, al autor es trascendental. Él
no existe si no crea; el acto creativo es tan imprescindible como respirar: marcar una
contradicción, morir por una desquiciada idea, dejar una huella en este mundo lleno
de vulgaridades, no ajustarse a ninguna clase, no mendigar aceptación ni perdón. Él
ve cómo nace desde lo recóndito del alma, y siente cómo recorre por las venas una
gran obra maestra.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
Mezclas
Las mezclas nos hacen, somos sin extremos, complementos que se comprenden, que fluyen y construyen fórmulas inexactas y particulares
El lector
Mi papel y mi lápiz escriben por sí solos. Me quedo… Mientras, el
mundo sigue avanzando, mis días continúan siendo. Todo prosigue, pero yo me
inmovilizo. Ellos se detienen cuando yo soy. Viva está la trascendencia de mis
frases garabateadas, el poder de la palabra escrita. Ella sale de un laúd de
maravillosos recuerdos de esas, mis calles transitadas, en busca de sus propios
destinos.
Todas las teorías quedaron perdidas en alguna feria de libros usados o
en el recorrido de un camino que cambió de dirección inesperadamente-en
realidad, la intención es lo menos importante-. Quizás, las perdí al
premeditarlas. Quizás, ocupaban mucho espacio. Quizás, mi finalidad de
expresarme se pierde en los medios para simplemente decir algo.
¿Ves? No siempre yacemos como queremos. Hay palabras que
nacieron conmigo y en mí, sin elección ni comunión. Ellas son y me dejan ser.
Luego, ya no son mías, pero me siguen llamando. Se sienten hasta en un
saxofón usado en el ´40. Huelo el reciclado y, sin embargo, mis sentidos vacilan
sorprendiéndose frente a iguales estímulos.
Veamos: un texto se borra, se rompe, se pierde, se piensa, se siente, se
escribe... A veces, no en este orden. Solo sé que nadie es testigo de mis noches
literarias. Vos, lector, lees y re-creas... y agregas matices, convirtiendo en tuyo
esto que ya es tan lejano a mí.
Cansada de esperar nuevos comienzos, mi tinta se empieza a
sublevar… Y yo me rindo ante ella y ejerzo su voluntad, a cualquier hora y en
cualquier lugar. El sentido llega cuando nada tiene sentido. Es casi directamente
proporcional.
Hoy resulta necesario, como para concluir el ciclo, ese espectador
capaz de comprender un poco de mi universo paralelo ¿Quién sabe lo que ello
implica? ¿Quién conoce a aquel individuo que interpreta? ¿Quién intensifica su
búsqueda implacable hacia nuevos giros al son de mi canción? ¿Quién recorre
recovecos que yo no había visto, sensaciones que yo no había sentido, pasos
que yo no había bailado? ¿Quién tiene este papel tan relevante?
Diacronía y sincronía se fusionan en un lector que ve surrealismo
donde hubo impresión. Vincula, distingue y separa. Entiende, comprende y
deduce. Me desglosa hasta reducirme a pequeñas piezas. Siente, piensa y se deja
llevar. Se percibe a sí mismo y me percibe a mí misma, incluso antes que yo
pudiese hacerlo. Es quien cierra un proceso irregular y sumamente personal. Lo
necesito tanto como él a mí. No nos conocemos, pero nos hemos
conectado con tanta fuerza que conformamos una trinidad.
Y él, sentado en su banco, en alguna tarde de algún parque cualquiera,
con algún ruido y con algún silencio, abre unas páginas en un punto al azar y
vuelve a comunicarse conmigo, con mis palabras, con mis frases, con mis pocas
ganas de una idea y con mi estallido de creación. Ese momento único y
abstracto en que somos perfecta unidad.
mundo sigue avanzando, mis días continúan siendo. Todo prosigue, pero yo me
inmovilizo. Ellos se detienen cuando yo soy. Viva está la trascendencia de mis
frases garabateadas, el poder de la palabra escrita. Ella sale de un laúd de
maravillosos recuerdos de esas, mis calles transitadas, en busca de sus propios
destinos.
Todas las teorías quedaron perdidas en alguna feria de libros usados o
en el recorrido de un camino que cambió de dirección inesperadamente-en
realidad, la intención es lo menos importante-. Quizás, las perdí al
premeditarlas. Quizás, ocupaban mucho espacio. Quizás, mi finalidad de
expresarme se pierde en los medios para simplemente decir algo.
¿Ves? No siempre yacemos como queremos. Hay palabras que
nacieron conmigo y en mí, sin elección ni comunión. Ellas son y me dejan ser.
Luego, ya no son mías, pero me siguen llamando. Se sienten hasta en un
saxofón usado en el ´40. Huelo el reciclado y, sin embargo, mis sentidos vacilan
sorprendiéndose frente a iguales estímulos.
Veamos: un texto se borra, se rompe, se pierde, se piensa, se siente, se
escribe... A veces, no en este orden. Solo sé que nadie es testigo de mis noches
literarias. Vos, lector, lees y re-creas... y agregas matices, convirtiendo en tuyo
esto que ya es tan lejano a mí.
Cansada de esperar nuevos comienzos, mi tinta se empieza a
sublevar… Y yo me rindo ante ella y ejerzo su voluntad, a cualquier hora y en
cualquier lugar. El sentido llega cuando nada tiene sentido. Es casi directamente
proporcional.
Hoy resulta necesario, como para concluir el ciclo, ese espectador
capaz de comprender un poco de mi universo paralelo ¿Quién sabe lo que ello
implica? ¿Quién conoce a aquel individuo que interpreta? ¿Quién intensifica su
búsqueda implacable hacia nuevos giros al son de mi canción? ¿Quién recorre
recovecos que yo no había visto, sensaciones que yo no había sentido, pasos
que yo no había bailado? ¿Quién tiene este papel tan relevante?
Diacronía y sincronía se fusionan en un lector que ve surrealismo
donde hubo impresión. Vincula, distingue y separa. Entiende, comprende y
deduce. Me desglosa hasta reducirme a pequeñas piezas. Siente, piensa y se deja
llevar. Se percibe a sí mismo y me percibe a mí misma, incluso antes que yo
pudiese hacerlo. Es quien cierra un proceso irregular y sumamente personal. Lo
necesito tanto como él a mí. No nos conocemos, pero nos hemos
conectado con tanta fuerza que conformamos una trinidad.
Y él, sentado en su banco, en alguna tarde de algún parque cualquiera,
con algún ruido y con algún silencio, abre unas páginas en un punto al azar y
vuelve a comunicarse conmigo, con mis palabras, con mis frases, con mis pocas
ganas de una idea y con mi estallido de creación. Ese momento único y
abstracto en que somos perfecta unidad.
Inspiración
Inspiración
Curación.
Saturación.
Restauración.
Transpiración.
Estructuración.
Reelaboración.
Evaporación.
Operación.
Oración.
Ración.
Necesidad y desesperación. Momento práctico.
Espacios: vacíos y llenos. Luces, colores y melodías.
Mis pensamientos.
Mis sentimientos.
Mis emociones.
Mis transformaciones personales.
Mis transformaciones sociales.
Mis movimientos.
Mis partes del cuerpo.
Escribir y reescribir. Borrón y cuenta nueva. Silencio. Volver a empezar de
nuevo. Aire.
Técnica, forma, regla, norma, excepción, suposición, consigna, paradigma,
conclusión, entendimiento, entrelíneas, doblesentidos, doblecolores,
doblegación. Se recorre un camino único e íntimo
en la construcción de una obra. Sangra el alma, se degarra la carne. Todo es
hasta que las cosas sean carne de tu carne y huesos de tus huesos.
Así como dios. Así como ellos. Así como ellas.
Curación.
Saturación.
Restauración.
Transpiración.
Estructuración.
Reelaboración.
Evaporación.
Operación.
Oración.
Ración.
Necesidad y desesperación. Momento práctico.
Espacios: vacíos y llenos. Luces, colores y melodías.
Mis pensamientos.
Mis sentimientos.
Mis emociones.
Mis transformaciones personales.
Mis transformaciones sociales.
Mis movimientos.
Mis partes del cuerpo.
Escribir y reescribir. Borrón y cuenta nueva. Silencio. Volver a empezar de
nuevo. Aire.
Técnica, forma, regla, norma, excepción, suposición, consigna, paradigma,
conclusión, entendimiento, entrelíneas, doblesentidos, doblecolores,
doblegación. Se recorre un camino único e íntimo
en la construcción de una obra. Sangra el alma, se degarra la carne. Todo es
hasta que las cosas sean carne de tu carne y huesos de tus huesos.
Así como dios. Así como ellos. Así como ellas.
La clave
Siempre que usé mi lógica me equivoqué.
Cuando dejé de pensar para vivir fue que por fin entendí que las claves de sol no están en el sol sino en un sistema sideral.
Cuando dejé de pensar para vivir fue que por fin entendí que las claves de sol no están en el sol sino en un sistema sideral.
Henry Miller
Pensar en escribir.
Pensar no como el acto reflexivo previo a la escritura sino como la combinación holística de momentos que estallaron en palabras.
Sentarme horas, a veces días.
Escuchar el dictado del estallido de palabras y volcarlos en cualquier pedazo de papel.
(O tal vez en el celular)
¿Por qué una obra tiene éxito?
¿Por qué un texto es considerado cuento o no?
¿Quién se para frente a una poesía a criticarla?
Hemos conseguido infinidad de combinaciones.
Fueron, son y siguen estando.
Palabras prestadas, personales, privadas, mudas, efímeras, compuestas, inventadas, eternas y silenciadas.
Otros, nosotros, yo.
"Podrán decir ustedes que esta obra maestra es nada más que un accidente, y así es. Pero también los es el Salmo 23. Todo nacimiento es milagroso... e inspirado. Lo que ahora surge entre mis ojos es el resultado de innumerables errores, retrocesos, borratinas, vacilaciones; también es el resultado de una certeza. Ustedes dirán que se debe al cepillo de uñas y al agua. Háganlo, por favor. Digan que se debe a todos y a todas las cosas. Que se debe al Dante, a Spinoza, a Jeronimus Bosch. Al Debe y al Haber, Sociedad Anónima. Pongan en el libro del día Tante Melia. Así. Hagan un balance. Se equivocan por un penique, ¿eh? Si ustedes pudieran sacarse un penique del bolsillo y equilibrar los libros, seguramente lo harían. Pero ustedes ya no están jugando con verdaderos peniques. No existe una máquina lo bastante hábil como para detectar, como para oponerse a este penique que no existe. El mundo de la realidad y el fraude está detrás de nosotros. De lo tangible hemos inventado lo intangible"(Henry Miller, "Primavera negra", 1974)
Pensar no como el acto reflexivo previo a la escritura sino como la combinación holística de momentos que estallaron en palabras.
Sentarme horas, a veces días.
Escuchar el dictado del estallido de palabras y volcarlos en cualquier pedazo de papel.
(O tal vez en el celular)
¿Por qué una obra tiene éxito?
¿Por qué un texto es considerado cuento o no?
¿Quién se para frente a una poesía a criticarla?
Hemos conseguido infinidad de combinaciones.
Fueron, son y siguen estando.
Palabras prestadas, personales, privadas, mudas, efímeras, compuestas, inventadas, eternas y silenciadas.
Otros, nosotros, yo.
"Podrán decir ustedes que esta obra maestra es nada más que un accidente, y así es. Pero también los es el Salmo 23. Todo nacimiento es milagroso... e inspirado. Lo que ahora surge entre mis ojos es el resultado de innumerables errores, retrocesos, borratinas, vacilaciones; también es el resultado de una certeza. Ustedes dirán que se debe al cepillo de uñas y al agua. Háganlo, por favor. Digan que se debe a todos y a todas las cosas. Que se debe al Dante, a Spinoza, a Jeronimus Bosch. Al Debe y al Haber, Sociedad Anónima. Pongan en el libro del día Tante Melia. Así. Hagan un balance. Se equivocan por un penique, ¿eh? Si ustedes pudieran sacarse un penique del bolsillo y equilibrar los libros, seguramente lo harían. Pero ustedes ya no están jugando con verdaderos peniques. No existe una máquina lo bastante hábil como para detectar, como para oponerse a este penique que no existe. El mundo de la realidad y el fraude está detrás de nosotros. De lo tangible hemos inventado lo intangible"(Henry Miller, "Primavera negra", 1974)
domingo, 1 de octubre de 2017
Piglia
A veces es cuestión de tiempo. Las cosas que siempre estuvieron siguen estando y se transforman.
Hace 40 años mi abuela se compró un poncho. Tenía frío por las mañanas y un día vio uno que le gustó a muy buen precio. Meses después, viajó a Europa y pensó que también serían frías las mañanas por ahí.
Mi abuela nació en medio de la guerra del Chaco. Su madre murió muy joven y desde pequeña se las rebuscó para trabajar. A los 30 años ella conoció a un hombre cordobés que le gustó un poco más. Quedó embarazada de mi mamá y al año de mi tía. Con una hija que apenas caminaba y la otra de unos pocos meses decidió separarse y alquilar una habitación. Juntó lo suficiente para comprar un terreno y construyó con ayuda de la hermana una pequeña casita.
Mi abuela nunca quiso hablar mucho de ese hombre, pero una vez me contó que también tenía un poncho. Me contó que por las mañanas hacía mates y la abrazaba con el poncho cerca del brasero.
Hoy mi abuela tiene 84 años, ya apenas puede moverse por sus huesos descalcificados. En Agosto fui a verla y ella había sacado al sol su poncho gris. Cuando me lo dio, me pidió que sintiera el olor a recién lavado y me dijo "Acá ya no hace frío por las mañanas, en Buenos Aires sí". Mientras volaba de regreso a casa ese poncho me abrazaba y yo leía "El joyero" de Piglia. El Flaco Pura le entregaba la virgencita de yeso a El Chino con oro dentro la última vez que se vieron, antes de morir. Mi abuela sigue con vida, solo pasaron unos meses. Sin embargo, pienso con angustia eso de "la última vez"
Hace 40 años mi abuela se compró un poncho. Tenía frío por las mañanas y un día vio uno que le gustó a muy buen precio. Meses después, viajó a Europa y pensó que también serían frías las mañanas por ahí.
Mi abuela nació en medio de la guerra del Chaco. Su madre murió muy joven y desde pequeña se las rebuscó para trabajar. A los 30 años ella conoció a un hombre cordobés que le gustó un poco más. Quedó embarazada de mi mamá y al año de mi tía. Con una hija que apenas caminaba y la otra de unos pocos meses decidió separarse y alquilar una habitación. Juntó lo suficiente para comprar un terreno y construyó con ayuda de la hermana una pequeña casita.
Mi abuela nunca quiso hablar mucho de ese hombre, pero una vez me contó que también tenía un poncho. Me contó que por las mañanas hacía mates y la abrazaba con el poncho cerca del brasero.
Hoy mi abuela tiene 84 años, ya apenas puede moverse por sus huesos descalcificados. En Agosto fui a verla y ella había sacado al sol su poncho gris. Cuando me lo dio, me pidió que sintiera el olor a recién lavado y me dijo "Acá ya no hace frío por las mañanas, en Buenos Aires sí". Mientras volaba de regreso a casa ese poncho me abrazaba y yo leía "El joyero" de Piglia. El Flaco Pura le entregaba la virgencita de yeso a El Chino con oro dentro la última vez que se vieron, antes de morir. Mi abuela sigue con vida, solo pasaron unos meses. Sin embargo, pienso con angustia eso de "la última vez"
París y los treinta
Recibí las 00 rodeada de un equipo de mujeres maravillosamente humanas y profesionales. Me reí. Me reí hasta el dolor de panza y bebí alcohol hasta el dolor de cabeza.
Amo a la Facultad de Sociales con todo mi ser y me enloquece cada día más mi carrera. A traves de la fotografía voy descubriendo todo un universo y aprendo cada día más a mirar y a usar mejor el foco.
Tengo un trabajo que no me gusta lo suficiente. Soy obrera de la privilegiada clase media que puede ser pobre y recibir educación al mismo tiempo. Mi psicologa es un aparato mundial y única que me deja comer mandarinas en las sesiones.
Ser tía es una de las cosas más hermosas que me pasó rn la vida. Compartir, jugar y acompañarlos es felicidad.
Monsanto y toda su mierda es lo peor de este mundo. Sufro viendo documentales, de hecho amo sufrir, y consumo verduras organicas agroecologicas.
Mi padres no son los mejores del mundo, la mayoría del tiempo son unos pendejos medio pelotudos que son humanos y hacen lo que todos: lo que saben, lo que pueden y lo que les da. Los acepto y los amo así.
Las pibas de la Secretaría de Diversidad y Géneros son el colectivo que más profundamente me abrazó: crecemos, aprendemos, escuchamos, debatimos... aprendí lo que significa el lazo político entre mujeres.
A esta altura me considero judeo anarco nihilista absurdita y un buen amigo me sugirió que le agregara "sindicalista". No creo que la biología me determine por lo que cada día me tomo un momento para cuestionarme, soy porque soy un ser social y no por que "nací", soy en la otredad, en la naturalidad de la diferencia
Tengo treinta y le debo al sistema mucho dinero por las tarjetas de credito. Tengo treinta y voy al banco en pijamas, pantuflas y el poncho de mi abuela. Tengo treinta y mi vida sexual es la misma nulidad: antes garchaba con tres a la vez y a lo que va del año tengo acumulados tres polvos. Tengo trienta y me dicen "pero no pareces" y yo no sé cuál es la cara de treinta. Tengo treinta y siento que no le debo nada a esta sociedad, no tengo por qué soportar la vulgaridad del promedio.
París tuvo su "belle epoque"... Yo tengo treinta 💗
Amo a la Facultad de Sociales con todo mi ser y me enloquece cada día más mi carrera. A traves de la fotografía voy descubriendo todo un universo y aprendo cada día más a mirar y a usar mejor el foco.
Tengo un trabajo que no me gusta lo suficiente. Soy obrera de la privilegiada clase media que puede ser pobre y recibir educación al mismo tiempo. Mi psicologa es un aparato mundial y única que me deja comer mandarinas en las sesiones.
Ser tía es una de las cosas más hermosas que me pasó rn la vida. Compartir, jugar y acompañarlos es felicidad.
Monsanto y toda su mierda es lo peor de este mundo. Sufro viendo documentales, de hecho amo sufrir, y consumo verduras organicas agroecologicas.
Mi padres no son los mejores del mundo, la mayoría del tiempo son unos pendejos medio pelotudos que son humanos y hacen lo que todos: lo que saben, lo que pueden y lo que les da. Los acepto y los amo así.
Las pibas de la Secretaría de Diversidad y Géneros son el colectivo que más profundamente me abrazó: crecemos, aprendemos, escuchamos, debatimos... aprendí lo que significa el lazo político entre mujeres.
A esta altura me considero judeo anarco nihilista absurdita y un buen amigo me sugirió que le agregara "sindicalista". No creo que la biología me determine por lo que cada día me tomo un momento para cuestionarme, soy porque soy un ser social y no por que "nací", soy en la otredad, en la naturalidad de la diferencia
Tengo treinta y le debo al sistema mucho dinero por las tarjetas de credito. Tengo treinta y voy al banco en pijamas, pantuflas y el poncho de mi abuela. Tengo treinta y mi vida sexual es la misma nulidad: antes garchaba con tres a la vez y a lo que va del año tengo acumulados tres polvos. Tengo trienta y me dicen "pero no pareces" y yo no sé cuál es la cara de treinta. Tengo treinta y siento que no le debo nada a esta sociedad, no tengo por qué soportar la vulgaridad del promedio.
París tuvo su "belle epoque"... Yo tengo treinta 💗
Bicho de ciudad
Desde la ciudad, el campo parece el espejismo de una isla: está lejos, aparte, no entendemos su lógica ni su realidad. Nosotros, con la tecnología creemos tener acceso a todo: vemos, escuchamos y sentimos desde la televisión y las redes sociales. Las noticias nos llegan junto con la pizza fría y la cerveza caliente que pedimos por delivery. Nos indignamos un rato y la tierra sigue rotando.
Conversamos con opiniones, cada cual con su razón, y nos irrita el resto que no entiende lo que está claro, lo que tiene que ser, cómo deben de ser las cosas. Lo que importa es lo que cada cual ve y siente, ese micro mundo entre cementos y balcones franceses.
Lanata entrevistaba a Jones Huala, referente mapuche, en la cárcel de Esquel mientras yo aprovechaba el 30% del Banco Francés. Entrevista es una palabra rara. Siempre pensé que era un encuentro de dos personas que conversaban, dos miradas, “entre vistas”, dos visiones.
Yo miraba el noticiero: “Wanda Nara se casa por quinta vez”, “Ya es posible hacer un automóvil con soja transgénica”, “Tres pobres mueren de hambre cada minuto”, “Hace 26 grados con 80% de humedad”, “Reducen el presupuesto nacional para la educación”, “Los chocolates aumentarán un 35%”, “Resumen de la entrevista de Lanata a Jones Huala”.
—Alguien ha comprado la tierra, la tierra es privada—dice Lanata ante el reclamo de Huala por esa tierra que su gente la siente sagrada, que la siente de sus ancestros. “¿La tierra es propiedad?”, pensé, “Por supuesto, alquilo porque no soy dueña de esta casa”, me respondí.
— ¡Con razón tanto calor! ¡Qué horror esta humedad!—comenté y seguí comiendo.
Lanata y Huala están en la televisión. Yo los veo. Hablan de recuperación territorial que yo no entiendo. Nadie sabe dónde está un tal Santiago Maldonado, en las redes sociales preguntan por él. Represión, pero ¿Qué es represión? Hablan del gobierno K y sí recibieron entrenamiento de algún grupo de América Latina; aparece el Isis. Yo estoy en contra del Isis porque soy judía, solo por eso ¿Quién le construyó la casa a Lanata? Jorge trabaja desde los 14 años, su reloj lo pagó él, con su esfuerzo. Tiene dos millones de espectadores ¿Quieren hacer un estado aparte? Eso es grave. Todos somos argentinos. Hay quienes parecemos más argentinos que otros, pero eso es otro tema. ¿Quién le hizo el poncho a Jones? ¿Cómo que quiere vivir fuera del capitalismo? No se puede ¿Quién fabrica las computadoras que usan?
Más cosas que me generan dudas: autonomía, tierras productivas y sagradas, lucha entre imperialistas, derechos políticos y territoriales, latifundio, explotación, empresas transnacionales, linaje, mundo intercultural y oligarquía que dice Lanata.
— En la marcha del otro día por este Santiago Maldonado volvieron a pintar las paredes del Cabildo, una vergüenza —dijo la tía Sarah, tan cansada de ver lo mismo hace 60 años.
—No importa si está bien dicho o mal dicho—dijo Lanata. También habló de la audiencia. Huale no tendría espectadores si no fuese por Jorge.
Realmente, ¿Qué es una audiencia? ¿Quiénes somos? El término audiencia viene del latín audientia que quiere decir atención, escuchar atentamente ¿Es posible escuchar atentamente si no entiendo lo conceptos?
Hay una tendencia a nivelar absolutamente todo: Todas las noticias generan lo mismo en el espectador y realmente poco importa desde dónde estamos conversando. Los valores son los de esta ciudad: lo que no se ve, no se percibe y no importa; se siente el gris del cemento. Lo otro está lejos, muy lejos que nadie lo ve, nadie lo siente, nadie lo entiende. El campo se ve desde un cristal, es una realidad tan distante que no tiene nada que ver con nosotros.
"... lo que ocurre es que cada cual llama barbarie a lo que es ajeno a sus costumbres. Como no tenemos otro punto de mira para distinguir la verdad y la razón que el ejemplo e idea de las opiniones y usos de país en que vivimos, a nuestro dictamen en él tienen su asiento la perfecta religión, el gobierno más cumplido, el más irreprochable uso de todas las cosas."
Michel de Montaigne escribe ensayos desde el siglo XVI. Yo trato de hacer uno ahora.
Conversamos con opiniones, cada cual con su razón, y nos irrita el resto que no entiende lo que está claro, lo que tiene que ser, cómo deben de ser las cosas. Lo que importa es lo que cada cual ve y siente, ese micro mundo entre cementos y balcones franceses.
Lanata entrevistaba a Jones Huala, referente mapuche, en la cárcel de Esquel mientras yo aprovechaba el 30% del Banco Francés. Entrevista es una palabra rara. Siempre pensé que era un encuentro de dos personas que conversaban, dos miradas, “entre vistas”, dos visiones.
Yo miraba el noticiero: “Wanda Nara se casa por quinta vez”, “Ya es posible hacer un automóvil con soja transgénica”, “Tres pobres mueren de hambre cada minuto”, “Hace 26 grados con 80% de humedad”, “Reducen el presupuesto nacional para la educación”, “Los chocolates aumentarán un 35%”, “Resumen de la entrevista de Lanata a Jones Huala”.
—Alguien ha comprado la tierra, la tierra es privada—dice Lanata ante el reclamo de Huala por esa tierra que su gente la siente sagrada, que la siente de sus ancestros. “¿La tierra es propiedad?”, pensé, “Por supuesto, alquilo porque no soy dueña de esta casa”, me respondí.
— ¡Con razón tanto calor! ¡Qué horror esta humedad!—comenté y seguí comiendo.
Lanata y Huala están en la televisión. Yo los veo. Hablan de recuperación territorial que yo no entiendo. Nadie sabe dónde está un tal Santiago Maldonado, en las redes sociales preguntan por él. Represión, pero ¿Qué es represión? Hablan del gobierno K y sí recibieron entrenamiento de algún grupo de América Latina; aparece el Isis. Yo estoy en contra del Isis porque soy judía, solo por eso ¿Quién le construyó la casa a Lanata? Jorge trabaja desde los 14 años, su reloj lo pagó él, con su esfuerzo. Tiene dos millones de espectadores ¿Quieren hacer un estado aparte? Eso es grave. Todos somos argentinos. Hay quienes parecemos más argentinos que otros, pero eso es otro tema. ¿Quién le hizo el poncho a Jones? ¿Cómo que quiere vivir fuera del capitalismo? No se puede ¿Quién fabrica las computadoras que usan?
Más cosas que me generan dudas: autonomía, tierras productivas y sagradas, lucha entre imperialistas, derechos políticos y territoriales, latifundio, explotación, empresas transnacionales, linaje, mundo intercultural y oligarquía que dice Lanata.
— En la marcha del otro día por este Santiago Maldonado volvieron a pintar las paredes del Cabildo, una vergüenza —dijo la tía Sarah, tan cansada de ver lo mismo hace 60 años.
—No importa si está bien dicho o mal dicho—dijo Lanata. También habló de la audiencia. Huale no tendría espectadores si no fuese por Jorge.
Realmente, ¿Qué es una audiencia? ¿Quiénes somos? El término audiencia viene del latín audientia que quiere decir atención, escuchar atentamente ¿Es posible escuchar atentamente si no entiendo lo conceptos?
Hay una tendencia a nivelar absolutamente todo: Todas las noticias generan lo mismo en el espectador y realmente poco importa desde dónde estamos conversando. Los valores son los de esta ciudad: lo que no se ve, no se percibe y no importa; se siente el gris del cemento. Lo otro está lejos, muy lejos que nadie lo ve, nadie lo siente, nadie lo entiende. El campo se ve desde un cristal, es una realidad tan distante que no tiene nada que ver con nosotros.
"... lo que ocurre es que cada cual llama barbarie a lo que es ajeno a sus costumbres. Como no tenemos otro punto de mira para distinguir la verdad y la razón que el ejemplo e idea de las opiniones y usos de país en que vivimos, a nuestro dictamen en él tienen su asiento la perfecta religión, el gobierno más cumplido, el más irreprochable uso de todas las cosas."
Michel de Montaigne escribe ensayos desde el siglo XVI. Yo trato de hacer uno ahora.
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